28 ago 2007

Julieta Venegas: 'Nadie me pidió que cambie'

Con el disco ‘Sí’ pasó de ser una artista con canciones melancólicas para pocos a una cantante cuyos temas pop son bien conocidos por el gran público. Hoy, con ‘Limón y sal’ también asentado en la memoria popular, la mexicana analiza la masividad que tiene su música y afirma que la clave fue acercarse al público, en lugar de seguir esperando que éste se acercara a ella


Por Valeria Agis


No es antojadizo que Julieta Venegas cante ‘No seré una mujer perfecta, de las que volteas al pasar, no seré alta y maravillosa pero sé lo que puedo hacer’. Sin embargo, tuvo que pasar un buen tiempo hasta que la mexicana, de pelo siempre oscuro y rasgos fuertes, sintiera la fortaleza y la convicción para decirlo.
En la imaginaria línea de tiempo que delinea su carrera, hay un antes y un después claramente marcados a partir de 2003, el año en el que lanzó Sí y, sorpresivamente, su música se tiñó de un pop antes desencajado con su imagen. Así es como, con cuatro discos editados en total, para la gran mayoría del público que hoy la escucha (que sin dudas trasciende toda brecha generacional) sus dos primeros trabajos, Aquí, de 1997, y Bueninvento, de 2000, permanecen absolutamente desconocidos. Como contracara, muchos de aquellos seguidores de culto que tenía la vocalista en sus inicios, ahora escuchan con cierto desdén sus canciones livianas, extrañando ese halo tímido y misterioso de las anteriores, de la chica con sonido melancólico que se refugiaba en el escenario siempre detrás de su acordeón.
“Pues para mí éste ha sido un camino con muchas sorpresas”, dice Julieta con tono rápido, desde su casa en D.F. “Todo fue ocurriendo, sin que yo lo planeara. Cuando era chica, yo nunca pensé ‘Quiero grabar, quiero hacer discos’. La música me ha ido llevando hacia direcciones que yo no pensaba. Lo que siempre tuve en claro fue mi vocación por componer y por cantar, lógicamente; pero todo lo demás se fue acomodando en torno a eso, fue encontrando su lugar sin que yo me lo propusiera”.


(Versión completa publicada en La Vibra, de La Opinión Newspaper. Los Angeles, CA.)

Ginger Reyes y (the new and reloaded) Smashing Pumpkins

Ginger Reyes es la nueva bajista de los Smashing Pumpkins. Californiana, hija de padre mexicano y madre peruana, es hoy parte de la banda que alguna vez, durante sus años en el secundario, admiró. Tiene 27 años, toca el bajo 'como un hombre' -dice ella- y se sube al escenario con el melancólico empedernido de Billy Corgan.
Esto dice ella, desde Orange County, acerca del retorno del grupo:

- Billy Corgan fue un gran ídolo para una enorme generación durante los años 90. ¿Qué te genera ser parte ahora de su proyecto, especialmente pensando en que The Smashing Pumpkins es la banda que él parece crear y recrear ‘a su medida’?
- Cuando Billy estaba en lo mejor de su carrera con este grupo yo era una adolescente que estaba todavía en la escuela. De esa época, recuerdo cómo sonaban sus canciones; todos las cantábamos, veíamos sus videos, queríamos ser un poco como él, a decir verdad. Así que, ahora sólo puedo decir que esta posibilidad es un sueño hecho realidad. No puedo describirlo mejor.

- Muchas de las bandas grandes, especialmente de los años ’80, están volviendo a reunirse para tocar en vivo. ¿Qué creés que influenció a The Smashing Pumpkins para volver, como grupo?
- Poco antes de que se conociera la decisión formal del regreso de The Smashing Pumpkins, Billy publicó un aviso en un diario diciendo que quería su música de vuelta. Yo creo que, en realidad, cuando la banda se separó, él realmente no estaba de acuerdo; me refiero a su sentimiento más íntimo. El ama esta banda y quería poder expresarse de nuevo a través de esta música.
Pasaron muchos años y, seguramente, él tuvo tiempo para reflexionar, para crecer como persona, madurar, y cerrar cualquer vieja herida que pudiera existir con la idea de tener un grupo de rock. Creo
que está haciendo lo correcto, que es su mejor momento para regresar.

(Copyright VALERIA AGIS. Versión completa publicada en La Vibra, de La Opinión Newspaper. Los Angeles, CA).