Buenos Aires no es, claramente, un ejemplo de planificación en este sentido. La superpoblación vehicular, el exceso de ruidos, la construcción caótica, la falta de espacios verdes, el cableado aéreo y la contaminación visual son algunos de los principales ítems que conforman los principales desafíos para autoridades y expertos en el tema.
Lo más curioso es que, para los urbanistas, más allá de los obstáculos concretos de infraestructura y tránsito, el mayor problema es que la ciudad 'no se tiene en cuenta', podríamos decir. Como aporta el arquitecto Gustavo Diéguez en el artículo: "El inconveniente más grande reside en que la capital argentina no tiene un plan de crecimiento, más concretamente, no posee una imagen futura de sí misma”.

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