10 sept 2008

Madonna en Buenos Aires para Billboard.biz!

Billboard.biz (el servicio de noticias para profesionales de la industria de la música) publica mi nota sobre la rauda venta de entradas para ver a la ex-Chica Material y actual Reina del Pop en su 'Sweet and Sticky and VERY EXPENSIVE' tour!





Madonna's Buenos Aires Stop Sells Out In Three Hours

September 09, 2008 - Global

By Valeria Agis, Buenos Aires

Three hours and one day of presale was all it took for Madonna's Dec. 6 stop in Buenos Aires, at the River Plate Stadium, to sell-out 70,000 tickets. The show is part of her "Sticky & Sweet Tour."
The one-day presale, offered to customers of Citibank, moved 24,000 tickets.The sell-out prompted show promoters Live Nation and Time For Fun Argentina to add a second date for Dec. 7. Tickets for that show were nearly sold out at press time.
Tickets to the first Madonna show went on sale at 9 a.m. Sept. 8 and sold out by noon. Fans were unfazed by ticket prices, which went from 110 to 700 Argentine pesos (approximately $33 to $230). Minutes after all seats were gone, some tickets were on sale again, on Web site Mercado Libre, where they were being hawked for more than twice their original amount, with VIP seats going for as much as $1500.
This will be only the second time Madonna performs in Argentina. The first was back in 1993, as part of her "Girlie Show Tour."

Link: http://www.billboard.biz/bbbiz/content_display/genre/e3i1a2958e3993c0f4d16171484d29ad40f

20 ago 2008

Epifanía querible!

Alegría!! La Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires designó a Epifanía Libros -librería del querido y emprendedor Martín Vera- como uno de los 500 lugares “Queribles” de Buenos Aires.
Es una de las únicas 6 librerías distinguidas con este honor, muy merecido.
** Para leer más acerca de los “500 lugares queribles” de Buenos Aires:
www.buenosairesquerible.gov.ar
Felicidades!

Epifanía Libros: Lavalle 1910 (casi esquina Riobamba). Capital Federal
www.epifanialibros.com.ar

19 ago 2008

Buenos Aires x Valeria Agis en Ambito Financiero

El diario argentino Ambito Financiero destacó el pasado fin de semana la nota sobre Buenos Aires que hice para la revista Nexos, de American Airlines. Esto dice Ambito:



Revista invita a ver la bella Buenos Aires


Buenos Aires es una ciudad multifacética que ofrece un sin fin de opciones», señaló Peter J. Dolara, senior vicepresidente de American Airlines a Ambito del Placer, explicando por qué la edición agosto-setiembre de «Nexos», la revista de la línea aérea estadounidense, ha sido dedicada en su portada y en su nota central a la capital de la Argentina. Dolara sostiene que «indudablemente, muchos de los miles de pasajeros que a diario viajan por American Airlines» -a partir de este informe de la revista- «considerarán visitar la Argentina muy pronto para vivir las experiencia de sus encantos».Este pronóstico se vuelve evidente cuando se sabe que cada número de «Nexos», que lleva como slogan «su conexión con el mundo», que el próximo año cumple diez años, tiene una circulación de 240 mil ejemplares y más de 3 millones de lectores, a los que cabe sumar los que a partir de esta edición podrán leer las notas de la revista por Internet en el sitio www.digital. nexosmag.com.

Una ciudad a medida

«Nexos» proclama desde su tapa que Buenos Aires es «Europa en América» y la emblemática foto de una pareja de bailarines de tango le permite agregar en portugués, que esta ciudad es una «explosión de ritmo, cultura y pasiones».
El «atractivo carácter multifacético» de la Capital Federal de la Argentina, señalado por Peter Dolara, está presente de forma poética, pictóricamente impresionista, como las instantáneas de un seductor álbum de fotos, desde las primeras líneas del artículo central de la revista, escrito por Valeria Agis.
Allí se dice que «hay tantas Buenos Aires como el más creativo de los soñadores pudiera imaginar. La ciudad tanguera de labios pintados y pies elegantemente enfundados en zapatos de tacón. La urbe que pareciera vivir a contrarreloj y moverse mejor de noche que de día; la de los intelectuales, la de los futboleros, la apasionante parisina, la de los florecidos patios de antaño y la cosmopolita que abraza la modernidad de las nuevas construcciones de vidrio y acero. Por eso, para conocerla, como a los buenos amores, hace falta tiempo y dedicación.
La nota comienza explicando al visitante por qué al llegar a la ciudad encontrará que a los que allí habitan se los denomina porteños. Explica que unos 200 años después de su fundación, «a fines del siglo XVIII la ciudad comenzó a despertar económica y socialmente gracias a una zona que es, hasta hoy, vital: el puerto. De ahí que a los bonaerenses que allí viven se los conoce como 'porteños', en alusión a la zona portuaria, el área donde Buenos Aires se abrió al mundo».
La autora señala que para encontrarse con la nostalgia del pasado, la magia del espíritu de antaño hay que ponerse calzado cómodo para ser «fiel al espíritu caminante de esta ciudad, en la que todo se ve mejor a pie», y «trazar un recorrido sencillo, prácticamente una 'ele', que incluya, La Boca, San Telmo, Montserrat y el Abasto».
Sostiene que es imperdible la visita a «La República de La Boca» porque, más allá de su escenografía de la calle Caminito -«inmortalizada por un famoso tango»- y los conventillos multicolores, «La Boca es el rincón donde se encuentran fútbol y pasión», y tiene en la Bombonera un «punto de visita obligado» no sólo «para los amantes de ese deporte» sino «para quienes quieran entender más sobre esa pasión de los argentinos». Pero para que el potencial turista no tenga la imagen de un lugar desvalido, quedado en el tiempo, sólo muy pintoresco, recuerda que allí vivió y con un botecito inició su fortuna Aristóteles Onassis.La propuesta luego es ir caminando hasta el barrio de San Telmo, recorrer la plaza Dorrego, y seguir hacia Plaza de Mayo, viendo negocios de anticuarios y modernas galerías de arte, mientras se avanza por la historia de la ciudad, para dar con «el circuito Art Nouveau» que decora la Avenida de Mayo, y avanzar hacia los cafés de extensa tradición, Tortoni y Las Violetas.
Tras andar por Almagro, «Nexos» sostiene que hay que pasar a visitar el barrio de Gardel, que no por nada fue «el Morocho del Abasto», para saludar la estatua del «Zorzal Criollo».


Elitistas y apasionados
Hay tres barrios, «Recoleta, Barrio Norte y Palermo, que son los preferidos de Buenos Aires, asociados menos con el tango y más con un estilo de vida elitista y apasionado», con «coquetas avenidas donde se concentran las tiendas más exclusivas y las marcas de lujo» y los restoranes «para paladares exquisitos».

Tras las andanzas por los bosques de Palermo, por la avenida Santa Fe, «donde se amontonan librerías, tiendas de discos, prendas y todo lo que se le ocurra al más ávido de los compradores», se debe andar por la calle Corrientes, «gran clásico de la noche porteña». Esa calle concluye en el que se ha convertido en uno de los distritos más exclusivos, modernos y privilegiados, el de Puerto Madero. «Un sitio ideal para sentarse a orillas del río para que el sonido del agua reconforte el cuerpo y la mente.»

Aquí nunca se duerme
En Buenos Aires, según el informe de «Nexos», la revista para viajeros de American Airlines, es casi imposible no volverse noctámbulo dado que «la noche ha sido el punto fuerte de la ciudad y la oferta de entretenimientos es demasiado extensa como para irse a dormir temprano. Si el foco es el tango, vale la pena unir cena y espectáculo en alguno de los mejores reductos que tradicionalmente convocan a entusiastas del género», y destaca a Boca Tango, en La Boca, y a Esquina Carlos Gardel, en el Abasto.Admite que el viajero puede buscar alejarse de los espectáculos para turistas, yendo a disfrutar de la música popular o de los placeres gastronómicos por los más diversos barrios, porque «en Buenos Aires vale la pena dejarse guiar por los aromas de las calles, empaparse los ojos con el verde de sus parques, o quedar ensimismado con el grandioso espectáculo de cada día como en una función de teatro: la agitación de su gente, su cultura, su moda, sus costumbres, sus pasiones, su elegancia».

15 may 2008

'Mucho' Babasónicos

Babasónicos tiene nuevo disco en la calle. La banda lo analiza en esta entrevista, publicada en Billboard en español:


Valeria Agis, Buenos Aires


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Babasónicos estrena nuevo álbum.

Siempre parece reinar el buen clima en la intimidad babasónica; una atmósfera de cálida y medida inteligencia, una agradable tranquilidad que se impone. De hecho, no hay prácticamente nada en el ejercicio de sentarse a charlar con los miembros de esta banda argentina que ya lleva más de 15 años en la ruta, que haga recordar, siquiera por un instante, que estos mismos tipos sencillos y treintañeros, que filosofan con intensidad y disfrutan de una entrevista como si fuese una tertulia, son los mismos que practican ese explosivo divismo escénico con el que tan fácilmente uno se embriaga en cualquiera de sus shows.

Quizás, ellos mismos lo explicaron mejor que nadie en esa frase de "Infame" (2003), el disco que dio vuelta la página en la historia del grupo y les garantizó un ticket en la (auténtica) primera clase del rock argentino: "Ya sé, el camino a la fama no significa nada si no hay una misión", escribió Adrián Dargelos en el estribillo del track "Putita", un tema que después fue cantado de memoria y a los gritos por cientos de miles de mujercitas adolescentes a lo largo de todo el continente.

Al torbellino "Infame" le siguió "Anoche" (2005), un compendio de nuevas canciones provocadoras y más glamour kitsch metalizado, que ahora finalmente encontró su lógico destino en "Mucho", un disco tan interesante por momentos como previsible en otros. "Estábamos hartos ya de escuchar esos álbumes perfectos, tan minuciosamente retocados con esa lupa que la tecnología te permite hoy", arranca Diego Tuñón, tecladista y compositor clave del grupo, quien llevará la voz cantante por el resto de la velada. 


LEER NOTA COMPLETA EN BILLBOARD:

7 mar 2008

Dave Gahan - El desafío de correr tras el tiempo



El vocalista de Depeche Mode editó ‘Hourglass’, su segundo y bien logrado trabajo solista. Con el nuevo disco, el frontman se calza la armadura y sale a batallar contra sus propios demonios

Por Valeria Agis



La cavernosa voz de Dave Gahan traspasa rápidamente el árido silencio de la espera. ‘Hi’, dice para romperlo, extendiendo sensualmente el monosilábico saludo, haciéndolo vibrar en el aire como si se tratara de una melodía, una de las tantas que viene cantando hace casi tres décadas, cuando el destino lo puso al frente de la banda que hizo historia en la escena electrorock-pop del mundo.
Desde ese adolescente esmirriado y frenético, de cabellera post punk teñida de un hiriente amarillo, hasta este hombre de 45 años que vive más plácidamente en Nueva York con su mujer y sus hijos, hubo un camino oscuro y sinuoso. Hubo una boda que terminó mal, una historia de un piercing en una de las zonas más erógenas e innombrables del cuerpo; hubo una hoja de afeitar en sus venas, hubo dos minutos de muerte una noche de 1996 en Los Angeles, camino al hospital, ‘cortesía’ de una sobredosis de speedball.
Afortunadamente, también hubo un empezar de nuevo, que abrió los ojos de Gahan para hacerlo testigo de las mejores conquistas de su carrera: sus más celebrados discos con Depeche Mode, sus increíbles performances en vivo, las multitudes rugientes, rindiéndose frente a su magnética pose escénica.
En 2003, el frontman editó Paper Monsters, su debut como solista y como compositor, un trabajo al que muchos de sus seguidores –e incluso la propia industria- miraron con recelo, ante la posibilidad de que la ‘novedad discográfica’ trajera aparejado el fin de la maquinaria DM. Pero Gahan estaba simplemente siguiendo lo que le indicaban sus convicciones: era el momento de escribir sus propias canciones, una tarea que, en Depeche Mode, estaba hasta entonces exclusivamente ligada al sofisticado cerebro creativo de su compañero Martin Gore.
En los próximos días se edita Hourglass, su segundo y mucho más acabado disco en formato solitario, decididamente más electrónico que su predecesor. En él, el pasional vocalista reflexiona descarnadamente sobre el paso del tiempo, expone sus contradictorios pareceres sobre la espiritualidad, destila sexo y animalidad y, finalmente, transluce sus variados e intermitentes conflictos internos en una decena de tracks concebidos de su sincero puño y letra.


- Esta es la segunda vez que te sitúas en el lugar del compositor, para todos los temas del disco. ¿Qué diferencias sentiste, con respecto de la creación de Paper Monsters?
Fue muy diferente. Paper Monsters fue hecho en la forma más tradicional en la que normalmente se trabaja un disco. Primero hicimos los demos, los grabamos, los presentamos a la compañía, se aprobaron, buscamos un productor y finalmente entramos al estudio para grabarlo definitivamente.
Con Hourglass estábamos ya en el estudio [con sus colaboradores Christian Eigner –batería- y Andrew Phillpott –guitarras-], aquí en New York, y en realidad cuando comenzamos a registrar lo que serían los demos, nos dimos cuenta de que estábamos ya en el punto de poder grabar el disco, sin más vueltas.

- Para muchos artistas, componer es un proceso casi doloroso. Pensando en la profundidad con la que estás abordando ciertos temas en tus canciones, ¿Cómo es ese momento para ti?
Mmmm.... Extrañamente, me resulta terapéutico. Ocurre que muchas veces ni siquiera sé qué sentimientos tengo, pero definitivamente están adentro mío. Quizás, la posibilidad de ponerlos en una melodía, de expresarlos a través de mi voz, me resulta un alivio. De hecho, algo que me he propuesto es no ‘editar’ sentimientos en mis canciones. Si estoy particularmente melancólico, o súper optimista, eso es lo que pongo en la letra, consciente de que es lo que siento en ese preciso momento, y que está bien.

. A juzgar por Hourless, el ‘tiempo’ parece ser una idea muy importante en este momento de tu vida. Estás viviendo tus cuarenta años, has tenido una juventud muy intensa, que transcurrió a alta velocidad. ¿Cuándo empezaste a sentir el paso del tiempo, el reloj avanzando?
Sí, es cierto que viví muy aceleradamente varias etapas de mi vida, y últimamente tengo esta necesidad de pensar en el tiempo, que pasa. No sé si es la edad, o la madurez, pero hay ciertas cosas que ya no funcionan más. Antes podía emborracharme todas las noches, y esconder mis miedos y mis inseguridades detrás del alcohol. Ahora siento que no me alcanza el tiempo para ser mejor, para hacer todas las cosas que quiero, para seguir creciendo en la vida.
Creo que me ha llevado un largo camino sentirme cómodo conmigo, con quién soy.

- Eso también se refleja ahora en tus letras...
Es interesante, porque cuando era más joven me sentía muy identificado con las canciones que escribía Martin (Gore), para Depeche Mode. De algún modo, él las escribía, pero yo sentía que hablaban de mí.
Lógicamente, la vida se desarrolla, el tiempo pasa y uno cambia. Ahí es cuando, quizás, ya no te sientes tan identificado con lo que decías hace 20 años. Lo importante de esto es que, justamente, yo aprendí de Martin que hay que escribir con honestidad, que hay que escribir con verdad acerca de lo que uno siente.
Quizás recién ahora tengo la madurez, o la fuerza, para articular eso en mi carrera. Poder escribir, al fin, de lo que yo siento. Y aceptarlo.

- Hace unos días mencionaste que ya no sentías que la banda (en referencia a DM) ‘formara parte de tu identidad’; que ahora tienes tu propia voz y quieres respetarla.
Esto recuerda a muchas circunstancias de la vida común, que nos hacen sentir así. Por ejemplo, cuando uno se muda de la casa de sus padres, y luego siente que ya no podría volver allí porque logró su independencia. Cuando eso pasa, cualquier ser humano tiene bastante independencia y libertad de acción para tomar sus decisiones. Pero en tu caso, hay millones de ojos observando, juzgando, incluso pensando ‘Oh, vamos, Depeche Mode es una gran banda, queremos que siga’. ¿Cómo manejas esto y cómo te influye al momento de darle más impulso a tu carrera solista?

Es una buena pregunta... (Hace silencio; piensa un instante). Ocurre que durante los últimos años me han sucedido ciertas cosas que no fueron una ‘opción’ para mí, sino que simplemente pasaron, y yo tuve que aceptarlas. Algunas personas pueden comprenderlo; otras no.
Por suerte, Martin y Fletch (Andy Fletcher, también de DM) han sido en este último tiempo mucho más comprensivos, y me apoyan. Saben que, después de editar un disco solista, puedo volver a trabajar con Depeche Mode, y manejar y disfrutar ambas cosas.
Es muy cierta la analogía con ‘dejar la casa de tus padres’. Puedes volver allí cuantas veces quieras, de visita, pero ya no vives allí. Y es también como un divorcio, porque una vez que sales de esa situación pones toda tu energía en tu ser, y hay cosas que ya no encajan como antes en tu entorno.
Pensando en la música, cuando empecé a hacer Paper Monsters, escribir implicaba para mí una ‘tarea’, a la que tenía que dedicarme mucho. Lógicamente; hasta entonces yo sólo cantaba las canciones que otro escribía. Ahora, componer es más natural, simplemente va sucediendo. Entonces sé que me estoy moviendo cada vez más por ese camino, lentamente, pero seguro.

- Lo religioso, la ‘intervención divina’, es también uno de los temas con los que más juegas en este álbum. Curiosamente, siempre has reconocido que hay mucha contradicción en el plano espiritual de tu vida, que para ti la religión es un concepto arcaico aunque de todas maneras rezas, o que crees en el amor pero no en la gente. Escribiste para este disco una canción llamada Miracles, en la que hablas de la fe...
Sin dudas, lo religioso no es fácil para mí. Pero, al menos, soy consciente de que todos los días pasan cosas que ‘acomodan’ nuestra vida; como pequeños milagros, podríamos decir. Lo veo con mis hijos, y lo que ellos implican para mí, como padre. Esos son los desafíos para los que necesito tener ‘fe’ y fuerza para levantarme, básicamente. Hacer música es otro de mis motivos, es lo que me ayuda.
Y sí, es cierto que tengo recelo de la gente y soy desconfiado. Pero confío ciegamente es en la vida, en los cambios que ofrece. Esa es justamente la parte más difícil, la de permitirse verlos, tomarlos, aceptarlos. Saber cambiar con la vida.
Yo no puedo rezar todos los días, como nos enseñaron cuando éramos chicos; simplemente no funciona conmigo. Y creo que no está funcionando para un montón de gente. Si quieres que algo cambie en tu vida, tienes que actuar, accionar en concreto para eso. Suena raro, pero yo creo en que hay un ‘intervención divina’, una protección o como quiera llamársele, pero uno tiene que mover la primera ficha si quiere que algo de esto llegue.

. Antes hablabas de lo importante que es componer, ese momento íntimo en el que tus sentimientos se transforman en letra y música. Pero actuar en vivo siempre ha sido una parte substancial de tu imagen como artista, porque sobre el escenario pareciera que te entregas completamente al público, que estableces con ellos una comunicación increíblemente fuerte, sensual. ¿Cómo se siente ahora unir esos dos momentos, escribir lo que sientes y después cantarlo en vivo?
Todavía me resulta extraño. En algún punto, creo que yo siempre me escondí detrás de las canciones de otro, y eso me resultaba excitante. Hasta que pude ver mejor mi vida, empecé a cuestionarme todo, qué debería estar haciendo, cuánto tiempo me queda para resolver mis cosas, qué debo aprender para ser mejor, todo eso.
Como cantante, como la cara más visible de una banda sobre el escenario, aprendí a usar mi cuerpo y mi voz para realzar determinados sentimientos que las canciones siempre traen implícitos. También sobre el escenario aprendí a expulsar mi propia frustración sobre la vida.
Ahora puedo escribir acerca de mí, y a la vez cantarlo en vivo. Se siente como estar desnudo enfrente de la gente, lo cual por momentos puede ser apabullante. Pero también se siente más auténtico, y la autenticidad es para mí es una opción de vida. Yo elegí ser más abierto con lo que me pasa y con lo que siento, exteriorizarlo y aceptarlo. Cuando uno canta enfrente de una gran audiencia durante dos horas, el efecto es tremendo. Te sientes vivo. Finalmente, creo que es lo único que todos realmente queremos. Sentir que nuestra existencia está valiendo la pena.



(Publicado en La Vibra, La Opinión, 2007).-